Sequía y altos costos agrícolas ponen en riesgo el acceso a alimentos de miles de hogares
Un diagnóstico de World Vision revela que 49.1 % de los hogares rurales agrícolas de Guatemala que prevén comprar más alimentos tiene capacidad limitada o nula para adquirirlos. La irregularidad de las lluvias y el encarecimiento de los insumos agravan la situación.

La irregularidad de las lluvias, el aumento de los costos de los insumos agrícolas y el encarecimiento de los alimentos están presionando la producción y el acceso a alimentos de los hogares rurales del Corredor Seco, según un diagnóstico regional de World Vision.
El estudio fue realizado en junio de 2026 mediante encuestas a 698 hogares rurales agrícolas y siete grupos focales en Guatemala, El Salvador y Honduras. El 85.2 % de los hogares consultados reportó alguna anomalía en las lluvias; en Guatemala, este indicador alcanzó el 97.8 %.
Los cambios en el comportamiento de las lluvias también modificaron los ciclos agrícolas. En Guatemala, 59.2 % de los hogares reportó retrasos en la siembra respecto de un ciclo normal.
El costo de los insumos representa otra presión para las familias productoras. El 93.8 % de los hogares guatemaltecos indicó que el fertilizante se volvió más caro o difícil de obtener, mientras que 61.8 % redujo o eliminó al menos uno de los insumos agrícolas.
El informe señala que el precio de la urea en La Terminal pasó de Q305 a Q471 por quintal entre diciembre de 2025 y mayo de 2026, un aumento de 54.4 %.
La menor producción también afecta la cobertura alimentaria. En Guatemala, el déficit de cobertura alimentaria alcanza 56.6 %. Además, entre los hogares que anticipan que necesitarán comprar alimentos, 49.1 % tiene capacidad limitada o nula para adquirir lo que necesitará.
El impacto también se refleja en la alimentación de niñas y niños. En Guatemala, 15.8 % de los hogares presentó señales combinadas de deterioro en su alimentación. Asimismo, 9.6 % reportó reducción de porciones y otro 9.6 % cambios en la dieta.
World Vision advierte que la presión alimentaria podría aumentar entre octubre de 2026 y enero de 2027, cuando se agoten las reservas de la primera temporada y antes del inicio de la cosecha de segunda o postrera.
Ante este escenario, el diagnóstico plantea una respuesta integral que combine asistencia alimentaria con apoyo a la producción, fortalecimiento de programas sociales y sistemas de alerta temprana.
También propone promover prácticas de agricultura climáticamente inteligente, variedades adaptadas a las condiciones climáticas, conservación de suelos y agua, recolección de lluvia y gestión de cuencas.







